Declaraciones difíciles

 

  • ¡Cómo... - golpe - ...te... – golpe - ...has... - golpe - ...atrevido... - golpe - ...a... - golpe – ...ponerle... - golpe – ...las... – golpe – ...manos... – golpe – ...encima... – golpe – ...a... – golpe – ...mi... – golpe – ...niña... – golpe – ...Lupin! - golpe.

  • ¡Papá deja de pegar a Teddy!

  • ¡Te ha besado y dos veces!

  • ¡Me da igual, yo beso a quién quiero, al igual que si quiero hacerte abuelo! - Los dos hombres la miraron alucinados, ¿había dicho qué quería hacerlo con Ted? - No me malinterpretéis, era un ejemplo, yo jamás te haría abuelo con este... este... este imbécil.

  • Y entonces no me has intentado proteger para que tu padre no me arruinase mi preciosa cara ¿no?

  • ¡Por supuesto que no! - le respondió sonrojándose.

  • Tus mejillas no dicen lo mismo...

  • ¡Por favor deja de ligar ya con mi hija!

  • ¡Papá! - el grito resonó por todo el castillo, y hasta el mismísimo Snape se asustó, Bill... Bill huyó como alma que lleva el diablo sin mirar atrás, y menos mal, pues Teddy se había acercado peligrosamente por la espalda a la joven agachándose hasta quedar con su boca en su oreja, la que mordió suavemente antes de decirle:

  • Así que te gusta que ligue contigo.

  • Por supuesto que no, Lupin, eres un arrogante desde lo que pasó con mi hermana, juegas con las chicas, y todavía no conoces la respuesta de por qué no quiero salir contigo, pues mira, yo te respondo ya que no eres capaz de pensar por ti solo. ¡Porque no quiero sufrir, porque me harás daño, el mismo daño que me haces al coquetear conmigo un segundo y al otro besarte con otra, porque no quiero que juegues conmigo como juegas con todas! - terminó entre lágrimas.

  • ¿Eso era una declaración, Nique?

  • ...No... - miró hacia otro lado con el fin de que no la viese llorar, sonrojada por todo lo que acaba de decir, pero él la hizo mirarle a la cara cogiéndola por la barbilla, aunque ella huyó con los ojos.

  • Mírame, Nique – ella le miró – nunca quise hacerte tanto daño, solo que me hicieras caso, y no como primo, como me veías antes, sino como hombre, pues es así como yo te veo, como la mujer divertida, inteligente y hermosa en la que te has convertido y que amo tanto, por que no podía dejar de intentar que me dieses una oportunidad para conquistarte, para que vieses que no solo soy una cara bonita o alguien al que solo le debías el cariño fraternal que hay entre unos primos, pero lo he hecho todo mal... - Dominique no pudo aguantar más, vio tanta sinceridad en sus ojos y lo creyó, no quería que hablase más, solo deseaba una cosa, y la cumplió, junto los labios a los de él cerrando los ojos.

 

 

 

Primero él no la respondió, pues estaba demasiado sorprendido de lo que había hecho la joven, pero luego tomo las riendas y la cogió de la cintura mientras ella le agarraba el pelo, ahora rojo, como el de ella. Las lenguas pidieron pasar a través de los labios y pronto aquello se convirtió en una lucha por el poder que tuvieron que cortar por la falta de aire. Se miraron con un amor infinito que por fin ambos habían admitido. Con una sola mirada se entendieron y entre besos, se encaminaron al Gran Comedor.

Cuando entraron todo el mundo se quedó mirando extrañado el comportamiento de los dos chicos, pues no los habían visto tanto tiempo sin pelear, pero ellos solo buscaban a dos personas, que extrañamente no se encontraban allí.

 

 

 

  • Suéltame, Black.

  • No lo voy a hacer hasta que me expliques lo que ha pasado allí dentro.

  • ¿Quieres qué te explique? - al ver el asentimiento del chico continuo – te he dicho algunas verdades que simplemente te ha dolido que te las dijera una chica, pues piensas que todas están a tus pies.

  • Te equivocas, me ha dolido que seas tú quien me las diga, la chica a la que más amo en el mundo – dijo ayudándola a sentarse junto a él apoyados en la pared – la chica por la que he dejado de ser un mujeriego, la chica por la que haría cualquier cosa que estuviese en mi mano y más, la chica por la que moriría una y otra vez, la chica que deseo que sea la mujer con la que algún día me gustaría unirme para toda la vida, la chica que deseo que sea la madre de mis hijos, la chica que me quita el sueño por las noches y cuando consigo dormir sueño con ella, la chica que esta delante mía y que me ha quitado las ganas de ser el mujeriego que era antes, porque al igual que yo antes era el deseado por todas las chicas y que podía tener a cualquiera, ahora deseo a la única chica que no puedo tener. Eso es lo que me ha dolido.

  • Lo siento Regulus, pero no te creo, me heriste demasiado aquella vez, aquella vez en la que yo te demostré cuanto te amaba y tú me traicionaste, me humillaste de la peor manera y delante de todo el alumnado como a una cualquiera, no quiero volver a sufrir aquello.

  • Mira Amy, te hago una promesa, que cumpliré aquí o en otro tiempo, nunca dejaré de intentar recuperar tu corazón, pues tú ya tienes el mio – ella sonrió, fue una sonrisa triste.

  • No lo entiendes, mi corazón nunca lo perdiste, pues fui tan tonta como para seguirte queriendo más que a mi propia vida, tanto que si murieses, haría lo que fuera para irme contigo, pero lo que has perdido es mi confianza, no puedo creer en ti después de aquello – dicho esto se levantó para ir al gran salón y conocer a sus padres de una vez, pero la voz del joven que tanto amaba la detuvo una vez más.

  • Entonces, corrijo mi anterior promesa, no descansaré hasta conseguir recuperar lo que he perdido al ser tan estúpido, no descansaré hasta que no estés conmigo, pues nunca amaré a otra.

  • Nunca digas nunca – y con estas palabras entró al Gran Salón y se dirigió hacia sus padres para apoyarse en el hombro de Oliver.

 

Un rato después entró Regulus con la mirada triste y vacía y ella también se sintió vacía al ver lo que había provocado en un joven tan alegre, pero se recuperó rápidamente, antes de que él la mirara con unos ojos llenos de lágrimas, como solo una vez habían estado, el día que se enteró de lo que había sufrido su padre. Comieron sin mirarse, los dos dieron las felicitaciones a Dominique y a Ted, pero los dos se sintieron tristes al observar la felicidad que tenían y que probablemente no podrían alcanzar ellos, por la estupidez de uno y la testarudez de otra. Por ello ninguno de los cuatro notaron la falta de cuatro encapuchados.

 

 

 

 

 

El agarre fuerte de su novio la empezaba a hacer daño, se preguntaba que quería, se puso un mechón que se le había escapado de su coleta detrás de la oreja y dirigió sus ojos azules al rubio, que se removía su cabello inquieto. Habían llegado a los jardines, estaban debajo de su árbol, aquel en el que se dieron su primer beso. De repente el la acorraló contra el rugoso tronco y la miró con sus ojos grises, pero no se decidía a hablar, por eso fue ella quien comenzó.

 

  • Scorpius, ¿por qué demonios me has sacado del gran comedor?

  • ¿Es cierto que he oído? - preguntó celoso - ¿es cierto que has besado a James?

  • Lo primero, no le besé yo, me besó él...

  • ¡Es lo mismo!

  • ¡No, no es lo mismo, porque fui yo quién detuvo el beso y él no me ama, solo quería el giratiempo! - al rubio le sorprendieron aquellas palabras, sabía que su novia quería a su primo casi tanto como a él, sabía también cuando le habría dolido aquello.

 

Suspiró, aveces James era un insensible, por eso cuando vio las lágrimas en los ojos de su amada pelirroja, la abrazó fuertemente, dándole todo su apoyo.

 

 

 

  • Rose, yo, lo siento.

  • ¿Qué sientes, Scor?

  • Siento el haber dudado de ti, siento no ser el novio ideal que esperabas – al ver que ella iba a hablar le puso un dedo sobre los labios para impedírselo – no, no lo niegues, tú merecerías a alguien mejor, a alguien que pudiese darte su amor sin temor a lo que las familias piensen, a alguien que te lo pudiera mostrar sin ser una estúpida y fría serpiente y a alguien que no te hiciese sufrir como yo lo hago.

  • Solo en una cosa tienes razón, eres un estúpido, me da lo mismo lo que las familias piensen, mis primos lo han aceptado, ¿por qué mis tíos no?, como me puedes decir que eres frío si me acabas de hacer una declaración preciosa y por último como me puedes decir que me haces sufrir si eres mi felicidad – y dicho eso le dio un beso dulce.

     

 

 

 

Cogió a su novia de la mano, tenía miedo y sabía que era la única que podía calmarle. La arrastró hasta el baño de los prefectos, por suerte había escuchado la contraseña. Un segundo más tarde estaban dentro, ella mirándole curiosa y él con una mirada de temor.

 

 

 

  • ¿Qué te pasa James?

  • Me da miedo, me da miedo como van a reaccionar todos, la última vez no lo hicieron muy bien, y eso que se notaba a distancia, y ahora que tienes a mi hijo en tu tripa.

  • ¿Cómo sabes que es niño?

  • Corazonada de padre – ella rió.

  • No te harán nada.

  • ¿Cómo estás tan segura?

  • Le he pedido ayuda a Nique, a Amy y a Roxanne.

  • Pobre de ellos como se atrevan a enfrentarlas.

  • Lo sé...

  • Pero... ¿y mamá?

  • Creo que mamá lo comprenderá, Jamsie – él sonrió, siempre le había encantado como sonaba su nombre en los labios de la pelirroja – ella estuvo detrás de un Potter durante 6 años, creo que no querrá quitárselo a su hija.

  • Eso espero.

  • Pero... ¿dónde esta el valiente Potter del que me enamoré?

  • Creo que se perdió, no quiso salir al ver tus gritos... - dijo con una sonrisa burlona.

  • Potter te la estás ganando.

  • No querrás que tu hijo se quede sin papá ¿no?

  • Estas de suerte y hoy me encuentro de buenas...

  • Vamos señora Potter, que dentro de poco me toca presentarme.